Troubadores en el Cervantes
El Rito del Retorno y la Memoria en Valdivia.
Por: Ismael Almeida.
La noche de este viernes 8 de mayo de 2026, el Teatro Regional Cervantes no solo fue el escenario de un concierto; fue el refugio donde el tiempo pareció detenerse para celebrar el fin de una travesía. La gira “Troubadores”, que comenzó aquel 9 de abril en Rancagua, eligió a Valdivia —una ciudad que ambos artistas confesaron amar profundamente— para cerrar un ciclo de encuentros entre dos universos que, aunque distintos, respiran la misma devoción por la raíz y el relato humano.
Nano Stern y Tata Barahona "hicieron de las suyas" sobre las tablas, demostrando una calidad y un virtuosismo que trasciende lo musical para entrar en el terreno de lo ritual. No fue solo un despliegue de virtuosismo instrumental —donde la nyckelharpa, la viola da gamba y las flautas dialogaron con las guitarras—, sino un ejercicio de memoria viva y crónica social que mantuvo al público en un estado de asombro y complicidad constante.
El mapa emocional de una región
El concierto estuvo marcado por una carga emocional local muy potente. Tata Barahona recordó sus días por estos territorios y su estrecha relación con Neltume. Desde el escenario, compartió la historia política detrás de su canción dedicada a esa zona, explicando que hoy prefiere referirse a ella por su primer verso, “¿Será que hay duendes aquí?”, siguiendo la antigua costumbre de identificar las canciones por su primer verso.
La lluvia, elemento omnipresente en la capital de Los Ríos, también tuvo su protagonismo. Nano Stern comentó sobre el escenario que su canción “Lluvia” nació precisamente recorriendo las calles valdivianas, inspirada en un amor de juventud vivido en estas tierras del sur.
Relatos de barrio y complicidad
Por su parte, Tata Barahona cautivó con su capacidad de transformar la cotidianidad en epopeya social. Sus crónicas urbanas, que narran la cruda realidad de los barrios y la resistencia desde lo cotidiano, fueron el contrapunto perfecto para la instrumentación de aire antiguo del conjunto. La teatralidad de Barahona en escena permitió que cada historia fuera, además de escuchada, casi visualizada por los asistentes.
Más íntima aún fue la revelación de Barahona sobre su paso por Niebla, donde vinculó para siempre su linaje personal con la costa valdiviana al mencionar que allí, en casa de amigos, se gestó la vida de su hija María Valentina. Este lazo vital con el territorio generó esa atmósfera de cercanía donde el público se resistía a dejar marchar a los artistas.
El concierto
La jornada no estuvo exenta de humanidad. Entre canciones, los músicos bromearon sobre su previa en la ciudad, mencionando paradas en locales emblemáticos como El Growler o La Cabaña, donde un "pichicito" sirvió para calentar motores antes de enfrentar la majestuosidad del Cervantes.
Al final, las ovaciones cerraron un rito donde el diálogo espontáneo eliminó la cuarta pared. Los "Troubadores" no solo trajeron melodías; trajeron historias, denuncias y un amor correspondido por una ciudad que los recibió, una vez más, con los brazos abiertos.
Fue, en esencia, un rito de la canción donde la modernidad de Stern y la tradición de Barahona se fundieron. Y mientras el público se resistía a abandonar el Cervantes, quedó claro: la música había cumplido su misión de mantener a salvo la historia de un pueblo.
Ficha Técnica y Créditos
Artistas: Nano Stern (Daniel Stern Mc-Vicar) y Tata Barahona (Pedro Barahona Venegas).
Músico invitado y productor: Cristian Carvacho.
Producción general: Yanina Quiroz.
Lugar: Teatro Regional Cervantes, Valdivia.
Fecha: Viernes 8 de mayo de 2026.
Crónica y registro fotográfico: Ismael Almeida.














