SHINE SHOW – Entra por la puerta grande
La Memoria que Danza con Sangre Nueva
Por: Ismael Almeida
Hay aplausos que no solo celebran el talento, sino que agradecen la existencia. Eso fue lo que ocurrió esta noche en el Teatro Regional Cervantes, donde la Compañía Nacional de Danza Espiral demostró que el paso del tiempo, lejos de desgastar el discurso, lo ha vuelto una armadura inquebrantable.
Para entender la estética de Espiral, hay que mirar hacia atrás, hacia ese 1973 que fracturó la historia. La compañía no nació en la comodidad, sino en la resistencia. Fundada por los legendarios Patricio Bunster y Joan Jara, su lenguaje se forjó en el exilio, bajo el rigor de la técnica Jooss-Leeder en Alemania. Es emocionante —casi electrizante— ver cómo esas coreografías concebidas hace décadas bajo la bruma europea y la nostalgia de la patria perdida, resuenan hoy con una vigencia absoluta. Lo que vimos hoy no fue una pieza de museo; fue un manifiesto vivo.
El punto más alto de la narrativa escénica de la noche fue, sin duda, la simbiosis generacional. Es conmovedor observar cómo un elenco mayoritariamente joven defiende con una pasión visceral movimientos que fueron diseñados por Bunster para denunciar, para amar y para resistir.
Ese “Dancionero de memorias” que presentaron hoy unió piezas icónicas como la emblemática "Ibis" con nuevas exploraciones contemporáneas. La precisión técnica de estos jóvenes bailarines no es solo atlética; es espiritual. Cada extensión de brazo y cada caída al suelo parece cargar con el peso de la historia, pero ejecutada con la frescura de quien está escribiendo el futuro ahora mismo.
La presentación de esta noche en el Cervantes no es un hecho aislado, sino el puntapié inicial de la Temporada 2026 de la compañía. Valdivia ha sido la ciudad elegida para abrir una gira nacional de verano que busca descentralizar el acceso a la danza de alto nivel. Este recorrido, que se extenderá por diversos escenarios del país hasta mediados de febrero, reafirma el compromiso social y pedagógico que Espiral sostiene desde su fundación: llevar el arte al encuentro con su pueblo.
El público valdiviano, compuesto en gran parte por una juventud ávida de identidad, respondió con una ovación que hizo vibrar las maderas históricas del Cervantes. Ver a las nuevas generaciones conectar con una danza nacida del exilio confirma que el ingenio de Espiral está vivo. Las fotos de esta jornada intentan atrapar precisamente eso: el sudor de un elenco que no baila para ser visto, sino para ser escuchado. Es, en esencia, un acto de justicia poética.
Ver al elenco apropiarse del escenario con ese talento legendario, especialmente en momentos de conjunto como "Reminiscencias", fue el clímax de una jornada donde la cámara apenas podía descansar. Cada obturación intentaba atrapar esa simbiosis: la sabiduría de los fundadores latiendo en el ímpetu de estos nuevos cuerpos.
Me retiro del Cervantes con la retina llena y el alma sacudida. Espiral nos ha recordado hoy que la memoria no es algo que se guarda en los libros, sino algo que se baila, se defiende y, sobre todo, se celebra.
Compañía: Compañía Nacional de Danza Espiral.
Dirección artística: Manuela Bunster.
Coreografía original: Patricio Bunster (y reposiciones contemporáneas).
Espacio: Teatro Regional Cervantes, Valdivia (8 de enero de 2026).
Duración aproximada: 70 minutos
Obras: 10 coreografías creadas entre 1975 y 2025 en una función de 70 minutos. En esta oportunidad, esta incluye 4 emblemáticas obras del coreógrafo y Maestro Patricio Bunster, director fundador de la compañía, así como coreografías de artistas de la danza nacional Carolina Bravo, Cristian Hewitt, Eduardo Zuñiga, Gonzalo Beltrán, Hugo Peña y Víctor Soto.
"DIVERSIDADES" - memorias y presente
Intérpretes: Rocío Espejo, Valeska Castillo, Daniela Le Bert, Belén Leiva, Yasna Vergara, Celeste Ormazábal, Natalia Herrera, Camila Villaseca, Macarena Castro, Víctor Vásquez, Eric Alcota, César Cisternas, Javier C. Lecaros, Iván D. Matamala, Manuel Gómez, Gonzalo Beltrán, Luis Chaura, Juan Diego Dávila.Valdivia, 27 de noviembre de 2025 – El aire del Teatro Regional Cervantes vibró esta tarde con la esencia de Chile. No fue solo un espectáculo; fue un viaje profundo, una celebración del alma nacional orquestada por el Ballet Folclórico de la Universidad Austral de Chile (BAFUACh).
Desde sus inicios en 1979, el BAFUACh ha sido más que una agrupación: un guardián de la memoria cultural, un crisol donde la juventud universitaria reinterpreta y difunde las danzas y músicas de nuestra tierra. Bajo la dirección general de Lisette Schwerter Vera y la batuta musical de Luis Perán Cárdenas, estos jóvenes, mayoritariamente estudiantes, demostraron por qué su legado trasciende las aulas y escenarios.
El telón se abrió para revelar un despliegue de talento y pasión que conmovió hasta la última fila. La puesta en escena, enriquecida por la narración del actor Domingo Araya Bartolomé, nos llevó de la mano por los vibrantes paisajes culturales de Chile.
Primero, la magia mística y el ritmo cadencioso del Archipiélago de Chiloé nos envolvieron con sus leyendas y bailes costumbristas. Luego, la imponente Patagonia irrumpió con la fuerza de sus vientos y la gracia de sus tradiciones. Finalmente, el colorido y espiritual Altiplano Andino nos elevó con sus ceremonias ancestrales y la energía de sus instrumentos.
Lo que hizo de esta noche algo inolvidable fue la entrega de sus protagonistas. Cada movimiento, cada nota musical, cada expresión en los rostros de los jóvenes bailarines y músicos era un canto de amor genuino por sus raíces.
No solo interpretaban: vivían cada danza, honraban cada tradición, con una pasión contagiosa que se expandía como un eco en el teatro. Su dedicación a las verdaderas tradiciones culturales chilenas se convirtió en un hilo conductor de emotividad y pertenencia. Era Chile, en su expresión más auténtica, respirando en cada rima y cada zapateo.
El punto culminante llegó cuando el escenario dejó de ser frontera y se transformó en una gran pista de baile. El público, con los corazones encendidos por tanta belleza, fue invitado a unirse a la fiesta.
Personas de todas las edades subieron a bailar nuestra cueca, codo a codo con los artistas, en una explosión de alegría y camaradería. Ese instante fue el epílogo perfecto: el folclor dejó de ser representación para convertirse en experiencia viva y compartida.
El BAFUACh no solo bailó para nosotros; nos invitó a bailar con ellos, sellando así una noche inolvidable en el corazón cultural de Valdivia.
Por: Ismael Almeida.
A propósito de la programación del 16° Festival de Danza Contemporánea "Junto al río" Valdivia, 2025. La Cía. El Proyecto Experimental de Santiago presentó la obra "Ulises", del director chileno Mauro Barahona, en el Teatro Regional Cervantes, este miércoles 8 de octubre de 2025, a las 19:30 horas.
"Ulises" es una potente obra de danza contemporánea que se sumerge en una profunda reflexión crítica sobre la masculinidad en el contexto contemporáneo.
La pieza propone un viaje simbólico de transformación personal y colectiva desarrollado íntegramente a través del movimiento.
Inspirándose en la concepción del viaje mítico, la obra aborda la masculinidad desde múltiples perspectivas. En escena, el elenco (que ha contado con diez bailarines, diez "Ulises", en sus montajes) da vida a diversos estereotipos de masculinidad.
El montaje se aventura en la exploración de las complejidades de este rol social, abarcando temas sensibles como las memorias de traumas, las relaciones dolorosas, las discriminaciones y el peso de los roles impuestos de género.
"Ulises" es una invitación a presenciar, a través del cuerpo, la deconstrucción y redefinición de lo que significa ser hombre hoy.
El director que baila en la conciencia
Si buscas arte que no solo te mueva, sino que te haga pensar, detente aquí. Mauro Barahona, el cerebro detrás de la Cía. Proyecto Experimental (fundada en Santiago en 1999) no es un director de danza convencional.
Su estilo, que él mismo denomina Ficción Danza Teatro, es un crisol donde el arte se vuelve urgente y relevante. Barahona ensambla en escena a bailarines de distintas generaciones, actores, músicos y artistas visuales, transformando el escenario en un laboratorio de ideas. ¿El resultado? Obras que son estéticamente cautivadoras y que, al mismo tiempo, lanzan preguntas directas a nuestra realidad, como ocurre con "Ulises", donde se atreve a desmantelar y redefinir los complejos roles de la masculinidad contemporánea.
La genialidad de Barahona radica en su habilidad para convertir la danza en un poderoso espejo social. Su trabajo va más allá de la coreografía; es una herramienta de diálogo cultural. Ha llevado sus visiones audaces —explorando traumas, discriminaciones y la presión de los roles impuestos— a escenarios internacionales, consolidando una trayectoria de más de 22 proyectos. Así que, si quieres entender cómo el cuerpo se convierte en el lenguaje más directo para hablar de nuestra sociedad, no puedes pasar por alto la labor de este director que utiliza la danza como un acto de conciencia social. Su arte es la prueba de que el movimiento puede ser tan elocuente como el discurso.