La magia del virtuosismo
El Quinteto Sinfonía de Vientos encanta al Cervantes con un recorrido por la ópera y el ballet
Por: Ismael Almeida.
Domingo, 3 de mayo de 2026 | Valdivia. La propuesta del Quinteto Sinfonía de Vientos en el Teatro Regional Cervantes de Valdivia no solo destacó por su calidad interpretativa, sino por una decisión programática inteligente: trasladar repertorio de gran formato —ópera y ballet— a un lenguaje de cámara sin perder densidad expresiva. El resultado fue una velada equilibrada entre precisión técnica, capacidad evocadora y comunicación escénica.
Un inicio de refinamiento clásico
El concierto abrió con un divertimento en si bemol mayor de Franz Joseph Haydn (en versión para quinteto de vientos), donde el conjunto evidenció desde el inicio una buena cohesión y control dinámico.
El Allegro con spirito se resolvió con claridad en las líneas, aunque por momentos pudo explorarse un mayor contraste en las articulaciones. A continuación, el conocido Coral de San Antonio —tradicionalmente asociado a Haydn y posteriormente utilizado por Johannes Brahms en sus Variaciones sobre un tema de Haydn— permitió un trabajo más cuidado del fraseo, consolidando la sonoridad del conjunto en una lectura respetuosa de su tradición.
El quinteto en sol menor de Paul Taffanel, pieza central del repertorio original para esta formación, ofreció un terreno más exigente en términos de agilidad y color. Aquí destacó con nitidez la flauta de Paula Ordóñez, bien acompañada por el oboe de María Pascal Montenegro, en un diálogo que sostuvo con solvencia la arquitectura de la obra.
La magia del ballet y el drama de la ópera
En la segunda parte, el programa ganó cercanía con el público a través de arreglos para quinteto de obras de Tchaikovsky. La Danza de los pequeños cisnes funcionó especialmente bien en este formato, gracias a su claridad rítmica y a una articulación ligera que preservó el carácter lúdico del original. El Vals de La Bella Durmiente, por su parte, logró mantener su carácter sinfónico pese a la reducción instrumental, apoyado en un balance adecuado entre las voces.
El bloque operático introdujo mayor teatralidad mediante transcripciones cuidadas. “Questa o quella” de Giuseppe Verdi se resolvió con ligereza, aunque con un enfoque más contenido que expansivo. En contraste, “Nessun dorma” de Giacomo Puccini exigió un mayor desarrollo de la línea melódica; desafío que el conjunto abordó con mayor énfasis en la intención expresiva que en la amplitud sonora del original orquestal. La suite de Carmen de Georges Bizet, en cambio, resultó uno de los momentos más logrados, gracias a su carácter rítmico y a la expresividad del clarinete de Kathya Galleguillos y la trompa de Eugenio Cáceres.
Un cierre efectivo
El bis —la Marcha turca de Ludwig van Beethoven (en arreglo para vientos)— funcionó como un cierre ligero y directo, coherente con el tono general del concierto y bien recibido por el público.
Más allá de momentos puntuales, el quinteto mostró un trabajo sólido de ensamble y una comprensión clara de los límites y posibilidades del formato. La adaptación de repertorio sinfónico a una formación de cámara no solo exige reducción instrumental, sino una relectura tímbrica y estructural; y en ese tránsito, la agrupación logró sostener el interés y la comunicación con la audiencia, una dimensión que también se hizo visible en la gestualidad y el diálogo escénico entre sus integrantes.
La realización de esta presentación fue posible gracias al apoyo de una empresa del rubro de la construcción, facilitando el acceso del público valdiviano a una propuesta de este nivel.
Detalles del concierto
Agrupación: Quinteto Sinfonía de Vientos
Municipal De Santiago Ópera Nacional de Chile
Integrantes:
Paula Ordóñez (flauta)
María Pascal Montenegro (oboe)
Kathya Galleguillos (clarinete)
Constanza Muñoz (fagot)
Eugenio Cáceres (trompa)
Lugar: Teatro Regional Cervantes de Valdivia
Fecha: Domingo 3 de mayo de 2026














