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ENFOQUE CUBANO

Periodismo Cultural

Oleaje: un susurro necesario



El eco de Marta Ugarte en el Teatro Regional Cervantes

Por: Ismael Almeida.
La obra Oleaje, presentada por el Colectivo Ensayo del Desastre en el Teatro Regional Cervantes el sábado 7 de marzo de 2026, se inscribe en lo que podríamos llamar teatro de la memoria con base documental. La pieza reconstruye la huella de una ausencia que atraviesa la historia reciente de Chile, devolviendo al presente una voz que durante décadas fue empujada hacia el silencio.



La memoria no es un archivo estático, sino un proceso vivo que se agita, como el mar, devolviendo a la superficie aquello que el olvido pretendió hundir. En ese movimiento se instala la puesta en escena de Oleaje, que se presenta no solo como una obra de teatro, sino también como un ejercicio de justicia poética y periodismo cultural que rescata la figura de Marta Ugarte. Militante comunista detenida en agosto de 1976, su cuerpo fue arrojado al océano desde un helicóptero Puma, convirtiéndose en uno de los casos que permitió revelar públicamente el mecanismo de desaparición forzada aplicado durante la dictadura militar.

























La presencia de lo invisible

La narrativa de la obra se construye desde lo que los propios creadores denominan un “susurro insomne”. No se trata de una historia lineal, sino de una voz fragmentaria que parece habitar los pasillos de Villa Grimaldi y filtrarse en las calles contemporáneas, reclamando su lugar en el devenir político de nuestra historia.

La propuesta de los directores Constanza Thümler y Angelo Olivier instala en escena una figura que podríamos llamar un “espectro incómodo”: una presencia que emerge desde la tragedia para interrogar nuestro presente. ¿Hacia dónde vamos? ¿Con quién dialogamos hoy?




En uno de los momentos más sugerentes de la puesta, el espacio escénico se llena con el sonido persistente de las hélices del helicóptero y el oleaje mientras las actrices trabajan desde la fragmentación corporal y la evocación más que desde la representación directa. El mar, convertido en paisaje sonoro, se transforma así en una memoria que retorna una y otra vez, como si el océano mismo se negara a guardar silencio.

Para la dirección, esta pieza busca rescatar el acontecer de lo político y las “ruinas por venir”, situando el relato en un espacio expectante que se mantiene deliberadamente fuera de los registros oficiales.




Crítica: el lenguaje de la ruina y la resistencia

Desde una perspectiva crítica, Oleaje destaca por su capacidad de transformar el horror en una experiencia escénica cargada de sentido. La dirección evita el panfleto para instalarse en un territorio donde lo político convive con lo afectivo, conectando el pasado traumático con las incertidumbres del presente.

El diseño sonoro refuerza la idea de una voz que parece venir desde un lugar fuera de registro. El rumor del mar, presente como una respiración constante en la obra, instala la sensación de una memoria que no ha sido clausurada. Ese sonido convierte al escenario en un espacio de resonancia donde el pasado irrumpe en el presente.

Es una pieza que no permite la indiferencia. Exige una escucha activa para descifrar ese susurro que, pese al intento de silenciarlo bajo las olas, sigue retornando a la orilla de nuestra conciencia colectiva.

En definitiva, Oleaje logra que el nombre de Marta Ugarte deje de ser únicamente un dato en un informe de derechos humanos para convertirse en una presencia clandestina y vibrante que nos obliga a mirar de frente las huellas de nuestra historia.




Sobre la producción

Encabezada por Constanza Thümler y Angelo Olivier, la productora Olivier & Thümler consolida más de una década y media de experiencia en la gestión e investigación de las artes escénicas y el lenguaje audiovisual. Desde 2019, ambos directores operan como una dupla creativa cuyo sello distintivo es la creación de proyectos que entrelazan la expresión artística con la identidad y el territorio.

Equipo creativo y artístico
Codirección, actuación, diseño lumínico y producción: Constanza Thümler
Codirección, diseño lumínico y producción: Angelo Olivier
Dramaturgia: Rodrigo Salazar Morales
Elenco: Francisca Márquez y Alexandra Von Hummel
Visualidad: Kurt Malonnek
Jefe técnico: Francisco Herrera Estay
Producción: Olivier & Thümler

Crónica de un Duelo Vivo


El susurro de los fantasmas en el Cervantes.

Por: Ismael Almeida
Valdivia, 6 de marzo de 2026.  La atmósfera en el Teatro Regional Cervantes no era la de una función cualquiera. En el marco de la conmemoración del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, la ciudad de Valdivia se detuvo para presenciar “Duelo”, una pieza de Rodrigo Morales Salazar que no solo busca aplausos, sino memoria. Bajo la dirección de Constanza Thümler y Angelo Olivier, la obra se erige como un ritual necesario en un Chile que aún busca respuestas.



Una defensa visceral de la memoria

Sobre el escenario, la actriz y escritora Nona Fernández no solo actúa; defiende. Su interpretación es un acto político que da cuerpo a lo invisible. Como bien señala Angelo Olivier, esta pieza es el corazón de la trilogía trágico-política “¿Dónde están?”, un proyecto que busca hospedar al fantasma y combatir la doble invisibilización que sufrieron las mujeres bajo la dictadura cívico-militar.




La obra es un homenaje crudo y poético a las mujeres que fueron detenidas, torturadas y desaparecidas estando embarazadas. Nona Fernández, con su reconocida trayectoria en el activismo de la memoria, logra que el espectador sienta el peso de esos 14 casos atestiguados de mujeres en estado de gravidez —como Reinalda Pereira, Michelle Peña o Diana Arón, entre otras— cuyas ausencias siguen latiendo en el presente.




Crítica Técnica: La estética del desastre

Desde la mirada del lente y el encuadre, “Duelo” es una composición impecable de claroscuros y contraluces.
La puesta en escena: El Colectivo Ensayo del Desastre demuestra por qué el arte es un gesto de resistencia ante el horror. La escenografía no satura; deja espacio para que la luz y el sonido construyan el vacío.
El diseño sonoro: Un elemento magistral es la presencia de la voz de la legendaria Luz Jiménez, que actúa como un eco del pasado, una guía espectral que envuelve la interpretación de Fernández.
El dispositivo lumínico: La iluminación de Constanza Thümler funciona como un obturador que revela y oculta, transformando el escenario en una fotografía viva de lo que ya no está, pero persiste.




Un proyecto de largo aliento

“Duelo”
no es un hecho aislado. Estrenada originalmente en 2023, al cumplirse 50 años del golpe de Estado, forma parte de una narrativa mayor:
Oleaje: (Que se presenta este 7 de marzo en Valdivia) dedicada a Marta Ugarte Román.
Duelo: El grito de las madres desaparecidas.
Desierta: La tercera parte en construcción, que cerrará el ciclo enfocándose en las mujeres que, pala en mano, han recorrido desiertos y montañas buscando a los suyos.




Veredicto

Asistir a “Duelo” en el Teatro Cervantes fue presenciar cómo el teatro contemporáneo puede ser, a la vez, una pieza de arte de vanguardia y un documento histórico ineludible. La compañía, radicada en Santiago pero con alma itinerante, inicia con esta función una gira nacional que llevará este susurro necesario desde Iquique hasta la Patagonia.

En tiempos de negacionismo, el trabajo de Olivier, Thümler y Fernández nos recuerda que, mientras haya alguien sobre un escenario nombrando a los ausentes, el olvido no habrá ganado la batalla.

Ficha Artística Duelo:
Puesta en escena: Constanza Thümler y Angelo Olivier
Dramaturgia: Rodrigo Salazar Morales
Elenco: Nona Fernández
Voz en off: Luz Jiménez
Compositor musical: Sebastián Carrasco
Diseño lumínico: Constanza Thümler y Angelo Olivier
Visualista: Kurt Malonnek
Jefe técnico: Francisco Herrera Estay
Diseñadora de vestuario: Rocío Monasterio
Producción: Olivier & Thümler


De la Nostalgia a la Metamorfosis


Por: Ismael Almeida.
El miércoles 18 de febrero de 2026, el Teatro Cervantes se convirtió en un espacio de distinción y riesgo sonoro con el tributo “Alborada – The Beatles”.
La apertura con Trijazz y Marcia Delgado
La velada comenzó con Trijazz, agrupación valdiviana liderada por el tecladista David Montaña junto a Eduardo Díaz y la voz de Marcia Delgado como eje emocional, el conjunto interpretó clásicos como “Forever and Ever”, popularizada por Demis Roussos, “Il Mondo”, “Moon River” y “Take Five”. El inicio fue cálido e íntimo, preparando al público para la reinterpretación central.













Alborada y la reinvención del repertorio
Alborada asumió el desafío mayor. Bajo la dirección musical de Manuel Contreras y con Vicente Aguilera en la voz, la agrupación evitó la reproducción literal de las canciones. El concepto “Beatles al estilo 2026” se reflejó en arreglos que combinaron matices barrocos, bossa nova, reggae y ritmos latinos, manteniendo las líneas melódicas originales.

Variedad tímbrica y apuesta interpretativa
La base rítmica de Alfredo Quezada y Francisco Medina sostuvo los nuevos arreglos, mientras que el violín de Rodolfo Matamala y la flauta traversa de Paula Contreras aportaron variedad tímbrica. La combinación permitió que cada versión adquiriera nuevos colores sin perder la esencia de los clásicos.

La reacción del público
El público fue el termómetro final. Los aplausos sostenidos y las reacciones en la platea confirmaron que la innovación y la memoria musical pueden convivir. La noche dejó en claro que los clásicos pueden renacer bajo nuevas formas cuando la audacia se respalda con oficio y sensibilidad.

Ecos de la memoria sobre las tablas.

El triunfo de la tríada creativa y la comunidad “Memoria 21”

Por: Ismael Almeida.
Esta tarde del viernes 13 de febrero del 2026, el Teatro Regional Cervantes no solo fue escenario de una función de gala: fue el epicentro de un triunfo frente a la indiferencia.

La puesta en escena “Réplicas” es el resultado de una alianza estratégica y artística inédita, reconocida formalmente en el programa de mano: la obra original lleva la firma conjunta de la rigurosidad periodística de Daniel Navarrete y Daniel Carrillo, junto con la visión dramática y la dirección teatral de Eugenia Fernández, quien convierte el documento en experiencia escénica viva.



El arte de lo posible

Hacer teatro con elencos profesionales es un desafío técnico; hacerlo con un elenco teatral comunitario como “Memoria 21” implica una osadía ética y estética. Fernández asume la dirección no solo como guía de movimientos, sino como auténtica curadora de memorias. Su dramaturgia logra aquello que el periodismo por sí solo no puede: otorgarle un pulso orgánico a la tragedia, transformar la acumulación de testimonios en una experiencia viva.




El recurso de la protagonista, empeñada en escribir las memorias frente a la resistencia de su hermano, constituye uno de los grandes aciertos de la puesta en escena. La directora utiliza a ese hermano —escéptico, herido, marcado por la histórica desidia estatal— como contrapunto dramático y como válvula de escape.

Las repetidas llamadas telefónicas, recurso puramente teatral, introducen un humor necesario y agudo que permite al espectador conectar con la humanidad de los sobrevivientes antes de que el peso de la historia se imponga con toda su densidad. La rendición final del hermano, cuando decide sumarse al proyecto de memoria, funciona como clímax simbólico: no es solo una reconciliación familiar, sino la representación de una comunidad que decide, colectivamente, no callar más.




De la investigación al dispositivo comunitario

El montaje es un sólido ejercicio de teatro testimonial. Si bien bebe de una fuente documental compuesta por 60 entrevistas y archivos de prensa, la curaduría de Fernández filtra esa vastedad para concentrarla en la historia de nueve familias. Esa síntesis vuelve la obra accesible y contundente, sin diluir su dimensión política.

Un detalle escénico —la sobriedad de los desplazamientos, la frontalidad de los testimonios, la economía de recursos— refuerza la idea central: aquí no hay artificio que distraiga. La escena está al servicio de la palabra y la palabra está al servicio de la memoria.

La presencia de las máximas autoridades regionales en la platea otorgó a la función un carácter de interpelación directa. El reclamo por un museo del terremoto y la crítica a la falta de señalética histórica no sonaron a ficción. Sonaron a mandato ciudadano.



Cuando los vecinos de “Memoria 21” alzan la voz, no están citando un libro. Están reclamando un lugar en la historia oficial de una ciudad que, aunque experta en reconstruir edificios, aún tiene pendiente reconstruir su memoria simbólica.

Allí radica el verdadero triunfo de la tríada creativa: haber convertido la investigación periodística en un dispositivo artístico capaz de activar comunidad. “Réplicas” no solo representa el pasado; lo resignifica y lo instala en el presente como una deuda que exige respuesta.

Ficha técnica:

Grupo de Teatro Comunitario Memoria 21

Pury Espinoza, Vicente Espinoza, Juan Chávez, Rosa Torres, Lidia Fuentes, Angélica Llanquilef, José Miguel Llanquilef, Alberto Ampuero, Sandra Chacón, Yolanda Chacón, Elvira Aguilar, Cristina Guerra, María Angélica Ruiz, Lidia Flándes y Solange Pérez.

Equipo Creativo y Producción

Dirección, texto dramático y producción: Eugenia Fernández.
Idea original: Daniel Navarrete, Daniel Carrillo y Eugenia Fernández.
Investigación, fotografía y producción: Daniel Navarrete.
Apoyo en producción y prensa: Daniel Carrillo.
Preparación de actores: Piere Santana.
Música: «Valdivia 1960» de Katherine Bachmann.
Sonido: Estudio Aplauso.
Vestuario: Queno Delgado.
Iluminación: Francisco Ríos.
Escenografía e imágenes: Fernando Velásquez (con apoyo de José Miguel Llanquilef).
Utilería: Teresa Rencoret.
Diseño gráfico: Catalina Cheuqueman.
Registro audiovisual: Mauricio Barrientos.
Imágenes en escena: Dirección Museológica UACh.
Base literaria: Basada en el libro «Réplicas: Historias del Gran Terremoto» de la editorial Libros Verde Vivo.

ENFOQUE CUBANO

Publicación Documental & Memoria Patrimonial

Fundada en La Habana, 2009 • Valdivia, Chile