“Vampyr”, de Manuela Infante, clausura la 28.ª edición del Festival Lluvia de Teatro con una cerrada ovación en el Teatro Cervantes
Por Ismael Almeida.
En el marco del XXVIII Festival Internacional Lluvia de Teatro —organizado por la Corporación Cultural Municipal de Valdivia—, el escenario del Teatro Regional Cervantes acogió la presentación de Vampyr, montaje que pone cierre a la trilogía de exploración no humana y decolonial desarrollada por la dramaturga Manuela Infante tras Estado Vegetal y Cómo convertirse en piedra.
Interpretada por Marcela Salinas y David Gaete, la obra llegó a la Región de Los Ríos como parte de su gira nacional, ofreciendo al público valdiviano un cierre de festival que fue reconocido con una merecida ovación al término de la función.
Un dispositivo escénico de precisión e inteligencia
Asistir a Vampyr supone ingresar en un dispositivo escénico de notable inteligencia y rigurosidad técnica. Aunque corresponde a la tercera entrega de la investigación no humana emprendida por Infante, la obra posee una sólida autonomía dramática y consigue descolocar e interpelar al espectador desde sus primeros minutos.
Su construcción escénica articula con naturalidad diversos lenguajes que funcionan como una maquinaria de precisión.
Espacio y luz. El diseño integral de escenografía e iluminación, concebido por Rocío Hernández, construye un universo sobrio y sugerente que dialoga permanentemente con la atmósfera inquietante de los parques eólicos del sur de Chile, escenario donde transcurre el relato.
Universo sonoro. El diseño sonoro, creado por la propia Manuela Infante y ejecutado en vivo por el sonidista Víctor Muñoz, deja de ser un mero acompañamiento para convertirse en un elemento dramatúrgico esencial. En permanente diálogo con la iluminación, modifica la percepción del espacio y contribuye decisivamente a la extrañeza que propone la obra.
Dramaturgia y tono. La narración adopta la estructura de un falso documental que avanza con una extraordinaria dosis de humor negro y agudas observaciones sobre la idiosincrasia chilena. La risa, sin embargo, nunca constituye un fin en sí mismo: funciona como una estrategia dramatúrgica que va conduciendo al espectador hacia un territorio cada vez más inquietante, donde la reflexión termina imponiéndose sobre la carcajada.
Infante subvierte el imaginario clásico del vampiro europeo para reinventarlo desde un contexto latinoamericano mediante la figura de un «vampiro sudaca». A partir de estas criaturas vulnerables —situadas en el límite entre naturaleza y cultura— la obra reflexiona sobre el agotamiento, la producción de energía, el trabajo, el descanso y las profundas contradicciones de la llamada transición energética.
Sin renunciar a la experimentación formal ni al humor, Vampyr confirma la capacidad del teatro contemporáneo para convertir preguntas filosóficas y políticas en una experiencia escénica profundamente entretenida, incómoda y estimulante.
Contexto. Vampyr se inscribe en un momento en que Chile impulsa una acelerada transición hacia energías renovables, con una creciente expansión de parques eólicos en distintos territorios del país, especialmente en el sur. Sin adoptar una postura panfletaria, la obra utiliza ese escenario para interrogar las tensiones entre desarrollo energético, explotación de los recursos naturales y las formas contemporáneas de habitar el territorio, invitando al espectador a reflexionar sobre los costos humanos y ambientales que suelen quedar fuera del discurso del progreso
La autora: filosofía y disrupción escénica
Licenciada en Artes por la Universidad de Chile y magíster en Análisis Cultural por la Universidad de Ámsterdam, Manuela Infante se ha consolidado como una de las creadoras más relevantes del teatro latinoamericano contemporáneo. Su trabajo cruza la práctica escénica con la filosofía, la literatura y la música, llevando sus montajes a importantes festivales y teatros de América, Europa y Asia.
Entre sus principales reconocimientos figuran el Premio Altazor de Dramaturgia y Dirección por Narciso (2006), los galardones del Círculo de Críticos de Arte de Chile por Xuárez (2015) y Estado Vegetal (2017), el premio Stückemarkt del festival Theatertreffen de Berlín (2019) y su invitación a la Bienal de Teatro de Venecia.
Ficha artística y técnica oficial













