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Periodismo Cultural

¡A mal tiempo, buen Shakespeare!



El Teatro Nacional Chileno inaugura el XXVIII Festival Lluvia de Teatro con una brillante versión de Noche de Reyes en el Teatro Cervantes.

Por Ismael Almeida.
Valdivia, 21 de julio de 2026. Hay ciudades donde el invierno invita al aislamiento, pero en Valdivia la lluvia insistente sobre los techos se convierte en la escenografía perfecta para buscar refugio en las tablas. Bajo la consigna de que a mal tiempo, buen teatro, comenzó el XXVIII Festival Internacional Lluvia de Teatro en el Teatro Regional Cervantes.

Esta cita escénica, organizada por la Corporación Cultural Municipal de Valdivia (CCMV), demostró una vez más que, tras casi tres décadas de trayectoria, no es solo un evento del calendario cultural. Se trata de un rito invernal profundamente arraigado en la identidad del sur de Chile.




La jornada inaugural comenzó con las palabras de bienvenida de la presidenta de la CCMV y alcaldesa de Valdivia, Carla Amtmann Fecci, acompañada por la gerente de la corporación, Isabel Tobar. Ambas dieron el vamos oficial a seis días de intensa programación, destacando el valor de la cultura y el acceso a las artes como pilares para el desarrollo de la comunidad.

Pero el plato fuerte de la noche llegaría de la mano de un nombre con indiscutible peso histórico: el Teatro Nacional Chileno (TNCH) y su montaje de Noche de Reyes, una de las comedias más célebres y representadas de William Shakespeare, cuya presencia en el escenario valdiviano elevó desde el primer momento el nivel de esta nueva edición del festival.





Asistir a una obra del bardo inglés siempre resulta un ejercicio fascinante. Quien haya tenido la oportunidad de presenciar distintas versiones de esta pieza sabe que Shakespeare dejó una estructura dramática extraordinariamente viva; cada compañía decide cómo vestir de nuevos matices el alma de sus personajes.

Ahí radica precisamente la magia: en el ingenio, la soltura y la picardía con que el elenco chileno asumió cada uno de sus roles. Redescubrir esta comedia desde una lectura escénica propia confirmó que los verdaderos clásicos no envejecen; por el contrario, se renuevan con la sensibilidad y la energía de quienes los vuelven a poner en escena.






Escrita hacia 1601 para las celebraciones de la Duodécima Noche inglesa, la obra comienza tras un naufragio en las costas de Iliria. Viola, convencida de que su hermano gemelo Sebastián ha muerto en el mar, decide disfrazarse de hombre bajo la identidad de Cesario para protegerse y encontrar un lugar en esa tierra desconocida.

Al ingresar al servicio del duque Orsino, se desencadena un delirante juego de identidades y amores no correspondidos. Orsino suspira por la esquiva condesa Olivia; Olivia, aún de luto, rechaza al duque, pero termina enamorándose del joven Cesario; mientras Viola, atrapada en su disfraz, guarda en silencio el amor que siente por Orsino.



En paralelo, la trama secundaria desata algunos de los momentos más divertidos de la obra gracias a Sir Toby Belch, Sir Andrew y la ingeniosa María, quienes urden una memorable broma contra el vanidoso mayordomo Malvolio, haciéndole creer, mediante una carta falsa, que Olivia está enamorada de él.

Bajo la dirección de Rodrigo Pérez y sustentada en la reconocida traducción de León Felipe, esta propuesta del Teatro Nacional Chileno rehúye cualquier tentación de solemnidad o de convertir a Shakespeare en una pieza de museo. Lo que el público presenció en el Teatro Cervantes fue una comedia viva, dinámica y generosa en su juego actoral, capaz de conectar de inmediato con la audiencia.

El montaje posee, además, una significativa resonancia histórica. Fue estrenado en el marco de la conmemoración de los 70 años de la Sala Antonio Varas, sede permanente del Teatro Nacional Chileno, inaugurada precisamente con Noche de Reyes en noviembre de 1954. La producción fue reconocida, además, por el Círculo de Críticos de Arte como la Mejor Obra de 2024.

Cuando las luces del Teatro Cervantes se apagaron y el prolongado aplauso del público valdiviano inundó la sala, quedó la certeza de que el gran teatro no necesita solemnidad para alcanzar profundidad. Cuando una compañía abraza a Shakespeare con esta libertad, inteligencia y oficio, el invierno del sur se transforma, aunque sea por un par de horas, en un territorio cálido, luminoso y plenamente habitable.

Ficha técnica — Noche de Reyes

Dramaturgia: William Shakespeare.
Traducción: León Felipe.
Dirección: Rodrigo Pérez.
Compañía: Teatro Nacional Chileno (TNCH).
Elenco: Jaime Leiva, Marcelo Lucero, Francisca Márquez, Roxana Naranjo, Francisco Ossa, Marco Rebolledo, Diana Sanz y Nicole Vial.
Diseño Integral (Escenografía, Iluminación y Vestuario): César Erazo.
Asistente de Dirección: Catalina Rozas.
Composición Musical: Guillermo Ugalde.
Producción: Teatro Nacional Chileno.